lunes, 26 de julio de 2010



Quería gritar
pero mis pulmones me lo impedían,
quería huir
pero tu mano me detenía.

miércoles, 21 de julio de 2010

Amada Ofelia




Aún ahora me pregunto qué fue lo que pasó en aquel invierno. Intento recordar, pero solo tu rostro lleno de lágrimas viene a mi mente. Sentado a lado de tu tumba fumo un cigarrillo, mientras me encuentro sin poder borrar ese insignificante pero doloroso recuerdo. Te pregunto miles de veces en susurros que fue lo que te hice, pero solo el ruido del viento y la lluvia, se logran escuchar en una hermosa melodía llena de desolación.

—Te dejo una rosa blanca, mí supuesta amada—Pronuncié con amargura aquellas palabras y, por costumbre mas no por amor, posé la rosa en la húmeda tierra. Rendido por tu silenciosa alma, camino con pasos somnolientos a través del cementerio. Me detengo por un instante para mirar hacia tu tumba, pero solo puedo contemplar una lapida gris y rosas secas empapadas de lodo.

—“Para la amada Ofelia”, que epitafio tan irónico— Articulé con burla.

Buscando sosiego me dirigí a mi departamento, cuando sabía perfectamente, que solo lograría lo contrario. Cada foto me producía pesadumbre, eran recuerdos vacíos que solo manifestaban dolor en mi carcomida mente.

Encendí otro cigarrillo y miré con una peculiar curiosidad el encendedor como un niño embobado.

—Que arda todo en llamas— dije sin titubear, pero aún así, ningún musculo de mi cuerpo se atrevió a moverse para cometer tan liberador acto. Fastidiado por mi impotencia y cobardía guardé el encendedor.

Me tiré en el sofá para dormir un poco. Todo se tornó blanco y fui incapaz de moverme. Abro mis ojos y me doy cuenta que ya no estoy en mi departamento, intento pararme pero mis brazos inmóviles por una camisa de fuerza me lo impiden. Grito frenéticamente pidiendo ayuda pero el sonido de mi voz es acallado por el murmuro de unos hombres.

—Él la mató—oí decir a uno de ellos. Sin entender que pasaba grité nuevamente por ayuda, pues se encontraban detrás de la puerta que me mantenía prisionero. Abrieron la puerta y se acercaron a mí con una curiosa cautela. Un terror bestial me invadió y pequeñas convulsiones atacaron mi cuerpo. Grité irracionalmente; sentí un pinchazo en mi brazo y mis ojos se cerraron con pesadez.

De nuevo todo comenzó. Yo en el cementerio con una rosa blanca entre mis manos, mirando aquella lapida con una amargura indescriptible. Todo se repitió, pero esta vez solo vi al final oscuridad, y no esas paredes blancas que veía siempre que despertaba de esa profunda ilusión.

¡Adiós para siempre mi amada Ofelia!

martes, 20 de julio de 2010



Puedo ver tu sufrimiento
pero no puedo sentirlo,
Puedo ver tu dolor
pero no puedo destruirlo.

lunes, 19 de julio de 2010

Un demonio habita en la montaña, se decía en aquel pueblo. Sus ojos de un violeta solitario no son capaces de ver la realidad, pues son cegados por la nieve que ha congelado todo.

Una hermosa mariposa destruida quedó en las manos de aquel ser que una vez la amó. Los sollozos del demonio fueron escuchados,por primera y última vez,como una balada en aquella montaña.

Las lágrimas ya no brotan pues se encuentran encerradas en aquel sueño inalcanzable que sus manos cubiertas de sangre ya no pueden tocar.

Una promesa quedó deambulando entre la gélida tormenta. “Yo te protegeré” se llamaba la promesa, desahuciada quedó pues el corazón de su amo se había congelado. Entró al bosque del olvido y se encontró con “Te amare por siempre” quien su mirada nublada de lágrimas no lograba ver el camino sin retorno que había pintado la muerte.

Amantes

Tu cuerpo danzante me sedujo bajo la luz de la luna . Tus manos se deslizaron por mi cuerpo sedientas de más contacto. Jugando a los amantes, rosaste tu cuerpo contra el mío, produciendo una corriente placentera. Tus labios toman mi cuello. Perforando tus colmillos, tomas mi sangre sensualmente hasta dejar mi cuerpo inerte en la fría nieve del invierno.

Para siempre

Si al menos mis pensamientos te llegaran, tal vez mi mano temblorosa pudiera tocar la tuya y así prometerte ese eterno “para siempre”. Perdóname mi querida persona se que son palabras vanas pero deseo aferrarme a esa mentira.

Rosal azul

Mi alma es un rosal azul envuelto en ilusiones y sueños. Miles rosas azules hay con raíces de soledad y un insaciable amor.
Espinas de vanidad y miedo protegen sus tallos pero sus pétalos al descubierto forman un baño de hipocresía.
Ocultando una sed desgarradora se marchitan en un silencio egoísta.

¿Me prestarías tus alas? Tal vez así yo podría huir de este estúpido orgullo. Las mías siguen atadas por un hilo rojo, pero si me llevas en tu espalda, podré volar en aquel cielo hermoso y egoísta.
Te hieres grotescamente, intentas decirte que no importa, pero aún así… duele.
Detrás de esa sonrisa hipócrita se encuentra aquella mirada asesina, sedienta de destruirlo todo. Controlas el odio en un transe inútil. Te carcome y corrompe. El olor de putrefacción se convierte en una carga.

No lo admites, corres, huyes y te aferras en tu dolor. Mientras te asfixias rasgas tu pecho, intentas no ahogarte pero la presión te consume. Te desvaneces en la neblina y tus gritos son acallados por una muerte solitaria.

Alcoholico solitario

La botella de licor se había agotado, el hombre yacía solo en el sofá mirando al vacío. Sin hogar y sin familia. Agarró otra botella pero ya no contenía nada, al lanzarla miles de cristales se esparcieron. Todo fue acallado por un alarido lleno de ira y de dolor abrasador capaz de destruir todo. Ahora solo le quedaban sus botellas vacías.

...

-Mira hacia atrás ¿Qué logras ver?
-Fracaso y decepción, después de todo lo patético va conmigo. Grito mis sueños a los cuatro vientos para darme fortaleza, pero al último todo termina siendo solo palabras. Tropiezo en mi estupidez y me doy cuenta que no he hecho lo suficiente para lograr mis metas. Grito internamente mi ira y simplemente no hago nada. Todo sigue igual.

Para Orfeo

¿Solo eres una ilusión mi querido Orfeo?
Sigo tu camino desesperadamente
Pero solo caminas dejándome atrás,
Intento calmar la congoja de tu canto
Gritando tú nombre en un frenesí eterno,
No escuchas, No vez, No hablas, No sientes,
La ilusión desaparece
y yo me convierto en tú arpa.

¿Por qué me haces esto?
Me has matado nuevamente,
Tú dolor me lastima mi amado,
Tu voz ya no produce música
Solo sufrimiento,
Debes morir pequeño cobarde,
Regresa conmigo al hades
Y canta de nuevo tu hermoso dolor.

Adiós fúnebre

Tu muerte llegó y ya no tengo nada que me frene. Saciare mi dolor en una llovizna carmesí enterrándolo en la fría tierra junto con tu cuerpo. Te doy mi último adiós mi persona amada con una sonrisa falsa dibujada en mi rostro, sabiendo que la amargura regresará arrasándolo todo.

Ahora tu cuerpo esta frio y su calidez quedara encerrada en el fondo de mis recuerdos, en donde no podrá ser destruida.

miércoles, 7 de julio de 2010

Gato narcisista

¿Sonreirías para mí?
Pequeño gato narcisista,
Sonríe como el gato de Cheshire,
Y tal vez veas en mi oscuridad
Un mundo lleno de maravillas.

¿Puedes escuchar aquella melodía?
Los gritos de Beethoven
Esparcidos en las notas
Se oyen a lo lejos
Lacerando mis oídos.

¿Puedes acallarlo pequeño gato?
Encaja tus tiernas garras en su garganta,
Arráncale las manos,
Y tal vez así yo pueda dormir
En este vals silencioso color carmesí.

¿Por qué has dejado de sonreír?
¿Mi mundo retorcido no te hace feliz?
¿Por qué tu cuerpo esta tan frio?
Pequeño gato de Cheshire
Contesta…Por favor contesta…

viernes, 2 de julio de 2010

Memorias de un muerto

Era ya entrada la madrugada, iba en mi Volvo escuchando “Before I decay” a todo volumen. Cansado estaba del trabajo de la compañía y solo deseaba llegar a casa. No se que pasó, solo que en tan solo un instante todo empezó a dar vueltas y mi cuerpo salió disparando del carro, haciendo que mi cara se destrozara en el pavimento. Una muerte instantánea, piensas que es genial ¿no? Sin dolor ni sufrimiento pero sin poder decir mi último adiós en vida. Triste, supongo, después de todo, mi última palabra se me fue arrebatada.

Oía patrullas y una ambulancia, que en estos momentos, ya no me servía para nada. Un tráiler me impactó, escuché decir a los embalsamadores, ahora solo me quedaba quedarme inmóvil mientras ultrajaban mi cuerpo.

Podía oler mi propia putrefacción y apenas estaba comenzando el funeral (aún cuando grite miles de veces que era ateo). El llanto de mi madre se expandía por la habitación, perforando mis oídos provocándome una amargura insoportable, después de todo, nunca aprendí amarla. Mi “prometida”, que no es más que una hija de perra preocupada mas por que se corra su maquillaje que por mi rostro destrozado, lloraba falsamente a lado de mi madre. Y ahora, se preguntarán “¿Y tú padre?”, el debe de estar quejándose en la empresa sobre el gran desperdicio de que el Volvo halla sido pérdida total y el gran gasto del funeral.

Mi cuerpo fue trasladado al cementerio. El día era lluvioso y gris como si estuviera triste por mi desdicha, que escenario tan perfecto ¿no crees? Al menos así puedo imaginarme que las gotas de la lluvia en los rostros de las personas son lágrimas.
Las últimas palabras dirigidas a mi fueron dichas y la tierra empezó a caer sobre mi ataúd. ¿A quién le dirigiré mi último adiós?, pensé al oír retumbar la tierra sobre mi cadáver.

¡Adiós amable y hermosa soledad! ¡Inclusive me estas acompañando en mi muerte!