viernes, 19 de octubre de 2012

corrupto



—Cosas pequeñas que pueden pasar como insignificantes para muchos terminan siendo la prueba y el nido de que los humanos somos seres fáciles de corromper.

—Debes de estar hablando por ti, no todos somos así— dijiste con aire solemne y orgulloso.  

—¿Seguro? Si hacemos trampa en un simple examen en cuanto se da la oportunidad ¿qué te asegura que no serás corrompido en otras situaciones?

Tus mejillas se encendieron ante tales palabras que representaba una de tus realidades.

—Pero… ¡eso no tiene nada que ver! Esos solo son unos simples examen, no afecta a nadie a comparación de lo que hace la gente de “arriba”.

—Por eso mismo, si en algo tan pequeño haces trampa aun cuando la recompensa es mínima, ¿Qué me dices si lo que te ofrecen es mucho más grande? Lo mas seguro es que aceptes sin chistar. Y ahora en dado caso que un atisbo de luz llegue a tu mente y no permites que esa oportunidad toque tu entrepierna, pero termian involucrando la integridad de tu familia, amigos o de cualquier otro ser querido (aunque con que amenacen la propia es suficiente) ¿qué harías?

El silencio se hizo presente.

— Las personas suelen intentar vestirse con pureza que no les corresponde y que termina siendo hipócrita a tal punto que ese blanco impecable que tanto presumen termina dando asco —sentencié. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Una conversación cotidiana.


—¡Mira en el árbol!
—¿A qué te refieres? No hay nada.
—¡Claro que si! ¡Debes estar ciego para no verla! Es hermosa.
—Vamos, seguro me estas tomando el pelo, ahí no hay nada.
—¡Te digo que si!  
—Y yo te digo que no, seguro y estas pirado.
—¡Pero ni si quiera sabes que veo!
—No me interesa, simplemente no hay nada.


mi realidad


Cuando permites que en tu mente pase lo impensable, tu realidad tambalea ante el repudio de los otros.