martes, 20 de noviembre de 2012

Carta de despedida



¡Gracias por todo! Te lo digo de todo corazón, contigo aprendí que la monotonía es peligrosa, que dar pasos agigantados no significa acercarse realmente a las personas, que las discusiones no son obligatorias y que aquellos que en algún momento lucen como una pareja cariñosa, pueden realmente ser unos completos extraños. 

Hace tiempo que no se de ti. Tu voz se me es difícil recordar y suena como el de muchas otras, tu  rostro al dibujarlo en mi mente se que cada día se ve mas desigual al real. Debo admitir que odio a mi yo de antes que se mostraba ante tu presencia, pues no era más que un  bufón que hacía lo posible para hacerte reír y así ver tu rostro sonreír, aun cuando eso significaba dar un paso atrás.

 Ir de la mano de alguien era algo nuevo para mi, al igual que sentir el calor de otro cuerpo al ser abrazado. Pero así mismo que todo llegó súbitamente,  desapareció sin aviso alguno. Y no te preocupes, no mencionaré de nuevo aquel diciembre en el que engullí mis palabras y sentir para esbozar una sonrisa, pues repetir es cosa de idiotas. 

Mi error, mi inseguridad. EL tuyo, tú indiferencia la cual yo copié con astucia como si un espejo fuese.

No te mentiré, te extraño. Pero se con seguridad que solo es por estos caprichosos sentimientos de nostalgia que me recuerdan que parte de mi pasado eres, pues tu cariño ya no lo necesito.

¡Gracias y adiós!  Ya no escribiré mas de ti, mucho protagonismo te has llevado en tu ausencia. Tú existencia en mis palabras llegó a su fin.  

De: Alguien que alguna vez estuvo en tu vida.
Para: Mi antiguo crisantemo.  

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cuando llegas al fondo solo tienes dos opciones, salir o pudrirte en tu miseria y tu estupidez al dar vueltas en círculos en tu amargura.