lunes, 12 de diciembre de 2016

Anhelo

Lo que busco en ti sólo son deseos vanos, esperanzas de lo imposible, que quieren transformar tu ser en aquella historia que se convertirá en canción. Musa es lo que deseo ver en ti, cuando la indiferencia es lo que realmente reside. Deseo escribir la historia más genuina y poética, no obstante, la tinta no es capaz de trazar ni una sola letra. Pero, ¿ acaso puedo recriminar tal acto a un tercero? ¿Es pertinente adjudicar mis delirios a alguien que la puerta ni si quiera se ha atrevido a tocar?

Después de todo, no es más que mi desamparo hablando, el que adorna el escenario ante un elenco casi ausente. El que un reparto a ciegas concibe.

Anhelo simple es lo qué es, humano y desamparado tal vez, pero verídico sin dudar.  

6 comentarios:

  1. Anhelamos aquello que creemos merecer, sólo que a veces nos quedamos ahí.. en la contemplación del anhelo. Las grandes almas tienen voluntades, el resto, tienen sólo deseos. Y tu querida mía, y tu alma, esta tan llena de voluntad, que basta con que abras tus ojos y contemples al elenco silencioso que te ha observado toda la vida. Quién ha de llegar, llegará...ni antes ni después, sino a su tiempo. Cuando atraviese tu puerta, sabrás que valió la pena la espera. La Dama Blanca

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal vez miro al cielo en lugar de ver al frente, o vagabundeo en cuevas desoladas, donde ni las fieras habitan. El temor e inseguridad se terminó convirtiendo en mi sombra y ahora dudo hasta de mi propio nombre. Quisiera poder tallar mis ojos, para al fin ver a esos entes invisibles que profesas, pero tal vez, necesite un estruendo violento que capaz de desentumir mi cuerpo y salir del caparazón cristalizado que ha cubierto todos mis sentidos.

      Eliminar
  2. Tal vez miras al cielo porque sigues buscando, porque estás añorando. Hay placer en la soledad y también en la desolación, hay placer en la oscuridad como lo hay en la luz. No es fácil encarnar en la dualidad, pero incluso ahí también hay placer existencial. Cuando vagabundeas en las cuevas desoladas, recuerda mis palabras, no están más desoladas porque ahí estas tú, donde ni las fieras habitan, aquí habitas tú...no tienes que recordar tu nombre, porque tu nombre te recordará...no temas a tu sombra, fúndete con ella y en ella. Que en el temor y en la inseguridad, también se esconden fragmentos de nuestra existencia, pedazos de experiencias que no hemos terminado de encarar, pero que forman parte de nosotros. A veces, lo que nos averguenza, lo que nos vuelve vulnerables, nuestro temor más grande...a veces es nuestra mayor fortaleza. Algunos, vamos por la vida huyendo de la bestia...cuando la bestia es también, el fuego en nuestras almas, el brillo en nuestros ojos, la fuerza que nos sostiene vivos, la creatividad y la belleza, la oscuridad en la luz y la luz detrás de cada oscuridad. Es nuestra y no nosotros de ella. La Dama Blanca

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De forma inevitable recordé una frase que dice "irónicamente, las virtudes son las que llevan a la personas a la tragedia"
      Hermosas palabras las tuyas.

      Eliminar
  3. Amairani, tal vez no debería decirlo, pero te encontré en el astral hace unos días, no compartimos muchas palabras...sin embargo, ha sido un gusto coincidir contigo. La dama blanca.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Viaje astral?
      No es algo que yo haya experimentado o recuerde haya pasado...

      Eliminar