jueves, 30 de junio de 2011

P. 234-235

― Pero eh sido yo quien ha propuesto escapar, ¿no es cierto?

Saeko repuso entonces con sinceridad:

― No te reconocía

― ¿Y ahora?

― Ahora sí sé quién eres.

― ¿Y quién soy?

― La persona que siempre eh estado buscando

Era la respuesta que él estaba deseando oír, pero, a pesar de ello, le dio la impresión de que ella lo esquivaba.

― Pues me has encontrado

La isla iba empequeñeciéndose a sus espaldas. A lo lejos, el cielo y el mar, cubiertos por la bruma, se fundían en una luz lechosa. Un poco después, con un tono de voz familiarizado con el silencio, Saeko dijo:

― No lo olvides, ¿eh?

Él se volvió. Captó la mirada de ella.

― No olvides que te buscaba. Que vivía buscándote. Acuérdate, siempre, de esto ―añadió con una voz que sólo fue perceptible durante un instante fugaz.


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