miércoles, 6 de febrero de 2013

Asfixia discreta.


Deja tu alma flotar en un lago, ignora el alboroto de los peces y el  tacto de las ondas del agua al chocar contra tu cuerpo. Tu mente no se turbara más ante la disputa y el prejuicio, logrará apreciar una belleza incorpórea ante los ojos de otros y verá colores desconocidos inclusive para la propia naturaleza. Pero cuidado, te puedes ahogar sin siquiera darte cuenta.

Tal vez tu naturaleza humana pese más de lo que crees y te hundirá hacía las profundidades. En tus ojos no se expresará deseo alguno, no obstante una sed inmensa te carcomerá lentamente, una sed de las pasiones que la perfección y la quietud desprecian y que ni el mismo lago entero será capaz de saciar.


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