jueves, 16 de septiembre de 2010

Hace días quería escribir una reflexión sobre la vida, de cómo nos lamentamos infantilmente sobre las desdichas, aún cuando el mundo está lleno de cosas tan valiosas que no sabemos apreciar. Me sentía tan llena de energía que quería hacer todo para mejorar las cosas.

Mi felicidad inexplicable no duró mucho, al cabo de unos días vi todo a mi alrededor con colores tremendamente diferentes. No tengo nada ―pienso en estos momentos. Lo que creía que existía y que estaba ahí de apoyo, ahora lo veo como vagas ilusiones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario