martes, 21 de septiembre de 2010

Ilusión

Él corría frenéticamente en aquel bosque sombrío. “Ya no más” se repetía una y otra vez en su mente mientras sus pulmones se desgarraban. Podía oír esa risa enferma penetrando su alma, sus piernas temblaban por el terror que le producía aquella bestia que llamaba padre. Cayó al suelo interminable veces; sin fuerzas se encontraba, pero aún así, se levantaba nuevamente. Siguió adelante, luchando por una esperanza vana que tal vez no lograría alcanzar.

Un coche se oyó a la lejanía, era Él. La desesperación lo inundó, el coche se acercaba cada vez más al igual que su pánico. La luz se había extinguido por completo. Sus pies, destrozados por el suelo, se movían torpemente en la oscuridad del bosque.

Su mente atosigada no le permitía percibir aquel mortal silencio que corroía el paisaje. Unas manos toscas lo tomaron por la espalda, sus intentos de huir solo produjeron mas violencia hacía él. Humillado y maltratado quedó nuevamente. Una gélida sensación paso por su nuca; por fin todo acabaría― pensó él al saber lo que seguía. Un estruendoso ruido se oyó aquella noche en el bosque. Una bala atravesó sus entrañas junto con una satisfacción amarga, “Lo intenté, lo intenté…” pensó un millón de veces antes de que su vida se extinguiera.

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