martes, 9 de enero de 2018

Sin pretensiones

Las ataduras físicas se transforman en libertad. Deseos genuinos se desatan y ríen de tal ironía. Su risa vibra placenteramente en oídos hipersensibles por la vista abolida. Un mundo en seda obscura que no permite juicios, sólo el presente se encuentra como espectador.

Vulnerable ante lo desconocido. Los pasos de la bestia se acercan. Tal sonido exalta a todos los sentidos, pero el miedo propiamente no se hace presente. La bestia, presuntamente cruel, ha caído ante el hechizo de la fascinación y seducción. Al final, manos cálidas acarician heridas, algunas viejas, otras nuevas.

Libre de lo habitual y valores falsos e impuestos. Grilletes que deslindan de responsabilidades, liberan sin desvanecer. 

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