sábado, 21 de julio de 2012

Charla imaginaria: miserable


   —     ¿Por qué hiciste eso? — Preguntaste con una ceja elevada expresando un poco de desconcierto.

   —     ¿A qué te refieres? — Regresé la pregunta con total incredulidad.

   —     ¿Por qué le diste limosna? Eso no ayuda en nada, ellos solo seguirán tumbados ahí, esperando a que la muerte venga y los lleve lejos de su miseria. — con amargura soltaste esas palabras y proseguiste con una voz que intentaba disfrazar con actitud altanera los sentimientos de pesar y de sufrimiento mismo que te provocaba tal acto— Son personas que dejaron de luchar, simplemente son patéticos. Tus acciones solo propagan la plaga.

   —     Lo se— conteste con sinceridad y con una sonrisa agrietada— pero también sé que ni si quiera se sus nombres— terminé con simpleza.

   —     ¿Sus nombres? ¿De que rayos estas hablando ahora?— formulaste estas preguntas acompañada de una leve risa y un toque de confusión.

   —     Si, sus nombres. No se sus nombres, mucho menos su pasado. No se si quede vivo alguien que los ame, no se si alguna vez tuvieron a alguien a quien llamarle hermano o hermana, no se si tienen un techo bajo el cual vivir, no se si sus comidas son en un restaurante o en un basurero, no se absolutamente nada de ellos. Así que ahora dime ¿cómo puedo juzgarlos? — Dudaste en contestar, tus palabras se habían mutado momentáneamente pero tras una tribulación en tu mente lanzaste un nueva replica.

   —     Pero eso es una excusa ¿no? Si uno lucha, si enfrenta la realidad y da lo mejor de sí mismo, seguro encuentra algo. Yo puedo decir que la vida me ha tratado mal y simplemente dejar que la miseria me cubra, pero usar al destino como culpable solo es una excusa débil— terminaste tu oración con determinación y una sonrisa de triunfo.

   —     ¿Estás segura? Si el ser humano fuera perfecto tal vez pudiera existir tal ley que pronuncias. Yo no creo que el  ser humano tenga alguna ley que lo mida, y al arrojarnos a un planeta como el nuestro, lleno de tantas cosas que desconocemos, creo que eso solo cataliza tal característica nuestra. Dime ¿tu crees que realmente exista tal ley?— esta vez solo tu silencio se hizo escuchar— Por eso prefiero darles una moneda que a juzgarlos; pues mientras yo duermo en una cama, me alimento más de una vez al día y tengo la oportunidad de estudiar, yo no tengo ni la más mínima idea de como es su vida, no se como es dormir en la intemperie o como se siente el suelo de las calles, no se lo que es sentirse con el estomago vacío o ser abandonada por mi familia. Tal vez  esa moneda no les servirá por toda la eternidad, pero por el momento es lo que puedo hacer  — cada  palabra era cubierta con más desolación que la anterior, el ambiente se había agrietado pero aun así una sonrisa se logró dibujar. —  Pero… ¿sabes? En futuro quiero lograr hacer que lo que aclamas si se convierta en una ley para la humanidad, que al menos la gente tenga poder sobre que destino vivir— concluí logrando crear un haz luz en tu mirada.  

2 comentarios:

  1. Supongo que al darles unas cuantas monedas nos sentimos "bien".. o simplemente el sentimiento de culpa no nos dejaría en paz ...
    aunque irónicamente estemos arruinándole la vida al hacerlo mas dependiente de las donaciones de la gente...
    Igual dar "limosna" ahora es tan normal como respirar y la gente lo seguirá haciendo solo por el simple hecho que todos terminamos siendo humanos y tenemos sentimientos ..

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    1. Si, se puede considerar como una acción de auto satisfacción, por eso en muchas ocasiones se considera hipócrita, pero pues como dices es por nuestra naturaleza humana...

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