martes, 17 de septiembre de 2013

Ánima en pena

Porque al borrarte de mi alma la asfixia desapareció, pero al mismo tiempo una parte realmente valiosa se perdió. En un ánima en pena me convertí.

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Me pregunto si el fragmento que me falta se quedó contigo, escondido entre la calidez de tus brazos sin que tu te hayas dado cuenta. Si le imploro que regrese ¿lo hará? ¿o simplemente al ser despojado de ti se fundirá en la nada?

jueves, 22 de agosto de 2013

Hate

Los humanos somos crueles por naturaleza, somos capaces de aplastar aquello que nos desagrada sin pensarlo dos veces. Unos se ensañan con otros por su raza o creencia, otros se limitan a insectos u otras especies. La esencia es la misma, simplemente cada quien tiene excusas diferentes.   

miércoles, 7 de agosto de 2013

El universo en el ser


Hace tiempo que no miraba el cielo nocturno, el le temía, pero no por su sublime belleza capaz de cautivar hasta al más duro de los corazones, le temía por su inmensidad. En ese momento que posaba sus ojos ante ese fondo color azabache con incrustaciones de diamantes se percataba que su existencia era demasiado pequeña e inclusive mísera, pero que pertenecía a un todo colosal. Ese todo no sólo le quedaba demasiado grande, también estaba lleno de excesivas trivialidades vacías. Por eso le incomodaba, prefería mantener la cabeza agachada, viendo el suelo que sólo se encontraba a sus pies. 

Pero el no se daba cuenta que eso que llamaba trivialidades realmente son oportunidades con un trasfondo incapaz de ser explicado en una sola palabra. ¡Tampoco se daba cuenta que el mismo es polvo de estrellas! Que en un tiempo sus moléculas formaron parte de otros organismos y que en su muerte seguirá el ciclo, será fertilizante para la tierra que le dará nutrientes a otros seres que tal vez alcen sus alas sobre aquel firmamento que el consideraba demasiado sublime para pertenecer en su lienzo. 

viernes, 5 de julio de 2013

Padre

El está condenado a la miseria. El mismo se dicta tal sentencia al dar como excusa los actos de los demás como constructores de su presente. 

El no escucha, no mira. Uno sólo es capaz de ver como coloca la hoz en su cuello, rebanando lentamente y dejando que la sangre fluya tal como su amargura.   

miércoles, 26 de junio de 2013

La realidad tras las tinieblas.

Al principio estaba aterrado, todo estaba bañado en tinieblas, no podía ni siquiera divisar mi mano al posarla frente a mi rostro. ¿Realmente estaba ahí?— Me llegué a preguntar entrando en pánico al imaginarme como respuesta una negativa, pero inmediatamente el latir de mi corazón y el calor que producía en mi cuerpo la sangre que éste bombeaba sosegaban mis dudas y calmaba la turba en mi mente. Si, estaba vivo, pero ¿dónde y por qué? Tras esa pregunta más dudas atiborraron nuevamente mi mente trayendo consigo un miedo nuevo, pero que era origen de una misma pregunta.

—¿Qué hay en la obscuridad?— Esa simple interrogante fue capaz de paralizar cada fibra de mis músculos, un sudor frío pasaba lentamente por mi espalda  mientras cerraba con fuerzas mis parpados sin llegar a traer ni una pizca de consuelo. Mantener los ojos cerrados o abiertos daba lo mismo, la penumbra se presentaba con el mismo espesor mientras mi mente sacaba su lado artístico creando criaturas nunca antes vistas, pero que crispaban mis nervios pues parecían sacadas del averno.

Pasaron horas, días y tal vez meses. Mi sentido del presente se esfumaba poco a poco, ahora sólo me tiraba en el suelo esperando, sin ni siquiera saber ya que aguardaba. Percibí un hormigueo en mi brazo, por instinto y con poco entusiasmo incliné mi cabeza interiormente para divisar que lo provocaba. Una mariposa amarilla reposaba en el. Abrí los ojos de par en par, mi cuerpo se quedó inmóvil temiendo que la ilusión desapareciera pero una necesidad urgente de ponerme de pie inundó todo mi cuerpo, deshaciéndose de todo miedo y somnolencia albergada ordené a todo músculo entrar en acción. Alrededor de mi no había ninguna criatura a la cual temer, miles de mariposas amarillas revoloteaban a mi alrededor cómo si en un vals estuviesen y como escenario tenían un paisaje, que aunque tenía sobre si un filtro azul, se le podía distinguir las siluetas de diversos árboles, plantas y todos los elementos que la naturaleza es capaz de brindar.

Un mechón de cabello se interpuso en mi visión, al desplazarlo pude ver claramente mi mano. Nuevamente mi cuerpo fue atestado de una energía que ni siquiera yo sabía que poseía, corrí frenéticamente en busca de mi reflejo y tras encontrar una pequeña laguna lo pude ver en sus cristalinas aguas que se iluminaban con la luz plata de la luna. Me había sentido tan perdido sin saber quien era realmente, pero mi rostro estaba ahí, recuperé la identidad que casi olvidaba.

Tras tranquilizar mi respiración di un nuevo vistazo a mi alrededor, ya no era para nada tenebroso si no lo contrario, mi entorno poseía tal sublime belleza que con tan sólo mostrar una pequeña pincelada  de el, era suficiente para dejar sin palabras al más experimentado de los poetas. ¿Cómo fue que un lugar tan escalofriante se transformó en algo tan majestuoso? Con tal pregunta me di cuenta de algo muy simple, no se transformó, siempre estuvo ahí pero el miedo no dejaba que mis ojos se acostumbraran al paisaje. Mi mente prefirió rayar a su capricho lo que realmente había, por simple ignorancia.

En ocasiones cuando nuevas ideas aparecen nuestra realidad puede tambalearse, dejándonos invidentes, por unos segundos o años según se prefiera, y llenándonos de una incertidumbre con la habilidad de transformar al más ilustrado en un simple inepto.

Tal vez no sea tan obscuro como creías.

Tal vez puedas encontrar parte de tu osasis. 

miércoles, 19 de junio de 2013

El peso de los ídolos

El ídolo perfecto son los ideales, las simples palabras. Darle tal título a otro ser humano es una carga, para quien lo otorga como para quien lo recibe.

Quien recibe tal título es bombardeado con expectativas, se le da una apariencia de perfección y se espera de el una moral intacta, olvidándose por completo que también la imperfección y corrupción son parte de su ser. La persona que crea su héroe en otro tiende a desmoronarse cuando la pantalla de adjetivos virtuosos se esfuma y logra ver los "demonios" que también conforman al ser al cual tanta admiración tiene.

No hay héroes ni villanos, sólo hay humanos.


lunes, 6 de mayo de 2013

El tiempo se iba cómo pequeñas motas de polvo azotadas por el caprichoso viento. Y ella tan ligera era que igual terminaba volando, dando piruetas en el aire y bailando jubilosamente en la libertad del cielo. La ventisca para, el tiempo baja y ella también. Todo ha cambiado.