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domingo, 24 de marzo de 2019

Desaparecer


Desaparecer, ese es mi miedo. No ante la realidad, sino, ante la complacencia. Desdibujarme y ser compuesta por fragmentos incoloros. Frágiles. 

¿Pero cuál es realmente la diferencia entre la empatía y la tiranía propia? ¿Cómo discernir entre los diferentes matices en un mundo en metamorfosis?

Tal vez la respuesta se encuentre en el error. En la reflexión arropada en el silencio y las letras. O tal vez… no exista respuesta.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Contradicción/ Debilidad


Corazón perforado, lleno de determinación en la soledad y un cobarde en la realidad. Confusión, ¿amor propio o espada hiriente?, la sangre brota de todas formas. El frío penetra, abraza y hiere. El alma se desmorona, intenta tomar forma, pero la duda la disgrega. El dolor propio asfixia, duda de su autenticidad.

El sentir traicionado por su dueño se hastía. Migra, dejando desahuciado al mortal. Pedazo de carne, con corazón pesado, se hunde. Se pierde.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Incertidumbre

El pasado es borroso y el futuro incierto, ¿acaso hay lugar para el presente? Los pies tambalean, y con los brazos intentas afianzarte en algo que aún está muy lejano. Tomas un poco de aire, intentas no caer, pero de todas formas lo haces. Te levantas de nuevo, escalas, crees crear un nuevo escalón que te dará tranquilidad, algo de certeza, aun así, todo continúa oscilando entre alegrías y arrepentimientos.

Duermes, la ilusión de realidad se derrumba, no más tú o ellos, sólo un silencio taciturno.

Se acumulan papeles con grados impresos, fotografías, canciones impregnadas de recuerdos, pero el sentir se desvanece con facilidad. Seguir las estrellas o apegarse a la realidad terminan en el mismo destino.

martes, 9 de enero de 2018

Sin pretensiones

Las ataduras físicas se transforman en libertad. Deseos genuinos se desatan y ríen de tal ironía. Su risa vibra placenteramente en oídos hipersensibles por la vista abolida. Un mundo en seda obscura que no permite juicios, sólo el presente se encuentra como espectador.

Vulnerable ante lo desconocido. Los pasos de la bestia se acercan. Tal sonido exalta a todos los sentidos, pero el miedo propiamente no se hace presente. La bestia, presuntamente cruel, ha caído ante el hechizo de la fascinación y seducción. Al final, manos cálidas acarician heridas, algunas viejas, otras nuevas.

Libre de lo habitual y valores falsos e impuestos. Grilletes que deslindan de responsabilidades, liberan sin desvanecer. 

domingo, 8 de octubre de 2017

Tal vez

Tal vez algún día realmente acepte tu muerte y los sueños nocturnos dejen de querer disociar la realidad diurna.

Tal vez algún día dejaré ir este anhelo oculto, que ruega por verte cruzar el portal de la casa, como si todo hubiera sido una farsa. Con una sonrisa en el rostro, una nueva vida y sin rencores. Diferente.

Tal vez algún día podré borrar tu sangre del suelo, reconstruir esa última memoria, levantar mi sentencia autoimpuesta.

Tal vez algún día pueda romper en llanto. Uno ruidoso y desgarrador, capaz de hacer temblar la tierra, incluso apto de alcanzar tu tumba.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Aparentar

La alarma suena, la línea mal pintada de ilusión y realidad empieza a tener forma. Genera voz propia para gritarme y alejarme del delirio, "¡No puedes huir!" me reprocha con severidad. Los hilos empiezan a moverse, temerosos ante otro regaño. Por consideración encojen mi cuerpo para que pueda abrazarse así mismo. Lentamente me ponen de pie y me preparan para la farándula.

Un poco de brillo en los labios. Hilo y aguja para coser una sonrisa. Algo reluciente de vestidura y un antifaz tornasol que tapice la corrosión. De desayuno una pizca de sarcasmo como endulzante de paladar y finalmente un montón de notas musicales que entibien el alma. La obra comienza.

lunes, 24 de julio de 2017

Palabra fantasma

Sé que hay algo rondando, danzando como niebla en mi mente. Se burla y se regocija suavemente en mi oído. Me altera, sin embargo, en cuanto poso mis ojos sobre ella, sólo un espectro está ante mi. Desaparece en segundos. Le temo, me aterra su existencia, pero le necesito para confirma mi sentido. Extiendo mi mano, no obstante, se queda tendida hacía la nada. Finjo un gesto casual, maquillo mi decepción.

El espectro reaparece perfumado con promesas. Corro siguiendo su aroma, me embriago sin reparo. No hay nada nuevamente. Mis sentidos embotados me hacen perder el balance. No hay suelo, no hay cielo, no hay fondo. Caigo, sin fin aparente. El oxígeno desaparece y la somnolencia se hace presente. Me abraza en un gesto de consuelo.

Su risa me despierta del letargo. Terror y deseo se mezclan. Su aroma me hace correr nuevamente, el ciclo se repite eternamente.

¿Acaso ese espectro realmente es sólo inexistencia? Tal vez una simple alucinación romántica de la esquizofrénica soledad es.

martes, 14 de marzo de 2017

Amor egocéntrico

Necesito un amor de esos en que en su mirada sólo me refleje yo y no sea sólo una opción más. De ese que sin dudar tomaría mi mano, que el impulso y miedo de ser tomada por otra persona la lleve a actuar de forma imprudente, con osadía ante el mañana. Un amor sin prejuicios, que prefiera tomar el té con mis demonios en lugar de encerrarlos en el ático. Amor capaz de convertir en deidad al mortal más común. De ese del que casi no existe, pues  nos encaprichamos en mirar hacía cuerpos distantes que, así mismo, añoran calidez extranjera.

Un amor egocéntrico, sin duda, pero paradójico al otorgar simultáneamente la más grande gratificación.   

lunes, 12 de diciembre de 2016

Anhelo

Lo que busco en ti sólo son deseos vanos, esperanzas de lo imposible, que quieren transformar tu ser en aquella historia que se convertirá en canción. Musa es lo que deseo ver en ti, cuando la indiferencia es lo que realmente reside. Deseo escribir la historia más genuina y poética, no obstante, la tinta no es capaz de trazar ni una sola letra. Pero, ¿ acaso puedo recriminar tal acto a un tercero? ¿Es pertinente adjudicar mis delirios a alguien que la puerta ni si quiera se ha atrevido a tocar?

Después de todo, no es más que mi desamparo hablando, el que adorna el escenario ante un elenco casi ausente. El que un reparto a ciegas concibe.

Anhelo simple es lo qué es, humano y desamparado tal vez, pero verídico sin dudar.  

miércoles, 19 de octubre de 2016

Palabras

Me encontré con una palabra, estaba aferrada en una pared olvidada. Lucía temerosa y desgastada, como el remanente de una historia destrozada. Tenía que limpiarla, pero aún cuando su caligrafía era incomprensible, sentí pena por ella. Estaba mutilada y desolada en una pared fría e incolora, su situación pintaba a ser bastante injusta. Creí que si la trazaba con la yema de mi dedo podría entenderla, y así al menos, nombrarla antes de borrar su existencia. Darle un nombre le daría sentido a su imperfecta realidad. Después de todo, nos funcionaba a los humanos. Hasta una lápida podría tener. 

La toqué y un pinchazo hizo que retrajera mi mano. Mi dedo índice sangraba levemente, dos pequeños orificios estaban presentes. La desvergonzada se atrevió a morderme. La ira estuvo a punto de tomar control de mi cuerpo, pero ésta desapareció por completo al ver como la pequeña palabra temblaba de forma desvalida. Otra vez sentí pena por ella. Me senté en el suelo, y la observé a la distancia. A los minutos dejó de temblar y noté extrañeza por mi estadía.

— Está bien, no te haré nada— le dije en el tono más suave posible — ¿También estás pérdida? 

Con gesto frágil negó. Continúe con mi monologo, después de todo, no parecía que ella pudiera si quiera pronunciar algo. 

— Yo si estoy pérdida. Bueno, se que debo limpiar todas las paredes, pero no sé porque, hacía dónde ni hasta cuando... ¿Tú tienes alguna idea de eso?

Sin ningún horario que seguir, decidí quedarme a su lado. Su silencio no era tan malo. Sin pensarlo, me motivé a seguir hablando.

— ¿Y tus compañeras? Usualmente las palabras están juntas y forman una historia, o mínimo son párrafos. Nunca había visto a una palabra sola, y mucho menos una tan incomprensible como tú... ¡Oh ya sé! Todas cambiaron de dueño, pero tú te encaprichaste a esta pared.

La palabra se estremeció y, de alguna manera, percibí que me dio la espalda.

— Vamos, no te enojes... No lo dije con saña. Todos no encaprichamos a veces— lentamente la palabra volteó hacía mi de nuevo— O eso supongo, la verdad, yo no estoy segura. No tengo recuerdos, más que los de estos pasillos. Todo es gris aquí, y del gris no me he podido encaprichar. Es más, creo que lo odio. 

Guardé silencio. De alguna manera, creí ser similar a la palabra, pero me equivoqué. Ella aún tenía deseos. Yo no. 

Las lagrimas empezaron a brotar. No comprendía la razón, no sabía que podía llorar. La palabra se sorprendió, pero en lugar de alejarse o ignorarme, me llamó con una voz inaudible. Me paré  y me acerqué a ella, las lagrimas seguían sin parar. Me dio señales de que podía tocarla, pero dudé.

¿Estás segura? No te quiero lastimar.

Ella insistió. La trace suavemente, esta vez no sentí ese dolor punzante. Pude ver su propia esencia, fluyó a través de mi mente la felicidad y tristeza que guardaba en sus lineas restantes. Mis lagrimas en lugar de parar, emanaron con más fuerza y fueron acompañadas de gritos ahogados. Comprendí que aún siendo una sola palabra, ella también formaba una historia completa. 

Mi vista se despejó. Le quería dar gracias por compartir sus recuerdos, pero ella ya no estaba. Temí haberla tallado muy fuerte por accidente y haberla separado de esa pared a la que tanto se aferraba. La debilidad tomó mis piernas y éstas cedieron. No quería que terminara así. 

Inevitablemente mis ojos se nublaron de nuevo, pero el llanto fue parado por un tenue tintineo. Al prestar atención, me di cuenta que provenía de mi pecho. Agudicé mi vista. Ella estaba ahí. No había desaparecido en la nada como yo me temía. Aún era indescifrable en apariencia, pero se mantenía firmemente adherida a mi. 

Los pasillos ya no lucían tan grises. 

martes, 31 de mayo de 2016

Seres eternos


A veces la zozobra se acerca lentamente, tan sigilosa que ni si quiera la escuchas venir. Simplemente te das cuenta de su presencia en el momento que posa sus brazos sobre ti y te abraza con ternura. Ella no busca dañarte, pero igual te asfixia, le pone cadenas pesadas a tu alma y la pesadumbre acompaña tus pasos nuevamente.

Esa zozobra tiene rostro. Sus rasgos son los de aquellos que dejaron atrás su forma original, los que han regresado a la tierra y se han fundido con el universo.

Ella nunca desaparece. Se esconde bajo tu almohada, en las sombras, detrás de una sonrisa, entre notas musicales y en las palabras nunca dichas. Antes de ser ahogada por el polvo del abandono, emerge con fortaleza y sacude el sentir que creías olvidado.

Crea fantasmas, crea seres eternos.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Palabras para mi misma.


En momentos nuestra visión es cegada por el sentir y creemos en una eternidad inexistente. Nos ilusionamos infantilmente con ella y nos negamos a ver un final. Tomamos nuestras manos y cubrimos nuestros ojos con ellas. Nos dejamos engullir por los sentimientos, por las palabras dulces y la calidad de la otra persona. No nos damos cuenta que tanto nos hemos hundido en las ilusiones, no hasta que la persona está lejos de ti. La asfixia es inminente a su partida.

De forma desesperada llevas tus manos a tu garganta, quieres detener aquello que no te deja respirar. No te das cuenta que tú mismo te estás generando la asfixia.

En un lapso pequeño experimentas una tristeza inmensurable, rabia, traición, decepción, vacío e inclusive, consuelo. Todo se repite una y otra vez, sin un orden específico. Un remolino se crea, y tú estás en el centro. Alrededor van girando los recuerdos y promesas silenciosas que formaste con esa persona, y también, van bailando en él remordimientos y suposiciones. No bailan una pista en particular, cambian de ritmo y velocidad cuando se les antoja.  

Deseas saber de la persona, pero aún cuando le guardaste mucho cariño, y que en lo profundo de tu mente quieres que tenga una vida feliz, en esos momentos de sofoco anhelas que esté igual que tú. Aunque sea doloroso, quieres que sus sentimientos estén sintonizados de alguna manera. Pero sabes que no es así. Tu lado lógico te dice que ella está bien y que estará mucho mejor a como pasen lo días. Que su vida sigue y no se para, al igual que la tuya, y que por más que desees que ella vuelva a tu lado, sabes que eso no pasará. 

Con los días te das cuenta que tal vez nunca hubo una solución, aunque tú las vieras y creías realmente que podía funcionar. Tal vez la relación tenía más grietas de las que tú veías. Que ella no era tan feliz como tú te imaginabas. 

Al final debes esperar a que el remolino se suavice, que todo lo que habita en él no corte tu piel, en lugar de eso, la acaricie con ternura. En ese momento, te darás cuenta que el fondo del lago también es hermoso, que respirar no se dificulta más y salir a la superficie ya no es complicado.



Esperaré.  

domingo, 29 de marzo de 2015

¿Qué soy?

Soy carne. Soy espíritu.
Mi mirada es misterio,
mi corazón melancolía.
Ser tu Luna tu perdición.
Pues la ironía es mi espada,
y mi rostro un antifaz.

Soy verdad. Soy vacío.
Mis palabras reales,
mi aislamiento su guardián.
No entres a su abismo.
Tal vez son francas,
pero finalmente maniquís.

Más que acción soy indecisión.
Más que paisaje soy fragmento.




domingo, 8 de febrero de 2015

Hearth


Do you want it?
What door will you choose first? 

How many of them will you open?

Be cautious, you can get lost and end up trapped in an endless labyrinth.

Los demonios dentro de mi están agitados, desean una presa. Tal vez yo misma sea devorada.

Por eso escribo, para huir de ellos con cada palabra pronunciada. Como si un hechizo fuese, atonta sus sentidos y los deja deambulando, somnolientos entre los pasillos.

Puedes tomar la llave, Ella está taciturna, dispuesta a ser usada. Es capaz de abrir todas las puertas. Pero ten cuidado. Detrás de cada una, hay una calamidad diferente.

¿Cuál puerta es la correcta? Ninguna lo es, todas lo son. El laberinto detrás siempre es diferente. A veces nutre un fragmento, en otras ocasiones no tiene ni un comienzo.

domingo, 26 de octubre de 2014

Injusticia


Cada vida parece ser distante una de otra. Una simple ilusión ajena, incapaz de tocar la realidad individual.

 Pero, ¿qué pasa cuando interceptan?

¿Acaso tu realidad es lo suficiente fuerte para no tambalearse?

¿Qué harías si el paraíso que creías tener no son más que simples migajas? Tal vez, en ese momento te darías cuenta que no eres mas que un ser caquéctico. Una persona que pregonaba vivir como rey, cuando realmente es un simple mendigo.

El problema es que tu hambre ya no será saciada por esas migajas. En ese punto es cuando tendrás que decidir: vivir con ese vacío, intentándolo cubrir con la desesperanza, después de todo, la ignorancia ya no es una opción; o luchar, para que tu ser se sienta saciado.

Lo gracioso es que aún cuando tu te encuentres lleno, la miseria de los demás estará presente. No la puedes negar, la has visto e incluso has convivido con ella.

Todo termina siendo un caos sin fin, que sólo la ignorancia puede calmar de forma ilusoria.




lunes, 8 de septiembre de 2014

Enamorarse es aterrador

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Cuidado si te enamoras, pues quedas atrapado en el momento que menos te lo esperas, sin si quiera percatarte que has caído en la trampa hasta que es demasiado tarde.

Tu mente, antes ocupada por tus pendientes del diaro, termina siendo abarrotada por esa persona. Sobre el como la saludarás cuándo la veas, que le dirás para alargar el encuentro y qué decir para que te brinde la sonrisa más sincera que posee, pero al mismo tiempo, qué decir para que tenga la confianza de mostrarte su zozobra.

En poco tiempo destroza el mundo equilibrado que tenías, y te sientes la persona más estúpida al dejar que lo haga. Empiezas a hacer pequeños gestos que no solías hacer a menudo, y aun cuando son insignificantes, para ti tienen un gran peso. Haciéndote pensar una y otra vez sobre cada uno de ellos.

Deseas agradarle y ser parte de su mundo. Con ello tus miedos se incrementan. El miedo de ser odiado, o aún peor, ser insignificante para esa persona, rondará sin piedad por tu mente.

Por eso ten cuidado, aun cuándo es el mejor elixir para el romántico, enamorarse es aterrador.



lunes, 25 de agosto de 2014

Palabras


Muchas palabras en mi interior revolotean, pero antes de dejarlas libres, mi yo interno las atrapa como un gato a su presa. Recién en su boca, están quietas, intentando averiguar dónde se encuentran. Cuando lo realizan, ya es demasiado tarde. Las engulle, antes que opongan resistencia.

Que cruel destino tienen, pero más cruel sería dejarlas libres. Podrían desbordar los más absurdos sentimientos.

¡Una catástrofe sería!

martes, 29 de julio de 2014

Esperanza



Creí que aún estaba allí, pues me gritaba su presencia al oído. Pero en cuanto volteaba para que nuestras miradas se cruzaran, no podía atisbar nada.

En esos momentos intentaba animarme a mi misma, antes que las garras de la zozobra me atraparan. "¡Sigue allí! Solo que en este momento no puedes verlo, te lo aseguro!" Me decía a mi misma.

Tenía que creer en esa inocente mentira. Pues aún cuándo pasaba el tiempo, seguía siendo el mismo gato callejero, aquel que aún cuando parecía distante, ansiaba el calor humano.


domingo, 30 de marzo de 2014

Expectativas



Incluso quien dice no esperar nada de nadie, ni de la misma vida, termina teniendo expectativas en otros en algún momento. 

Las palabras pueden esparcirse en el ambiente en segundos y ser simples mentiras, pero aún así tienen la fuerza suficiente para crearse un hogar dentro de la mente. Pueden crear simples chozas o grandes castillos, dependiendo de la habilidad  del hablante. Al final, cuando esas palabras son traicionadas por su dueño original, lo poco o mucho es destruido. Dejando finalmente escombros, que incomodarán a quien guardó las palabras, aun cuando haya sido de forma inconsciente. 

Las expectativas terminan trayendo decepción, pero aún así es del ser humano tenerlas de forma natural. Al igual que de forma natural hacemos de lado los escombros para seguir adelante.   

martes, 31 de diciembre de 2013

Un año más



No sentía alegría ni tristeza ante la llegada de un nuevo año. La sensación que la empapaba era muy diferente. No tenía color ni sabor, simplemente estaba ahí abrazando cada centímetro de su piel. Sin rebelar un nombre, se mantenía taciturna como si su lugar realmente fuese estar ahí. Pero aún cuando parecía no tener ningún atributo que le diera peso, este sentimiento pesaba más que ningún otro, impidiendo incluso que ella pudiera respirar. 

El tiempo había pasado tal cual las gotas de lluvia caen al suelo... Constantemente, sin titubeo e inclusive con cierta frialdad y desapego. Lo que se supone habían  sido 365 días, en su mente habían sido una cifra mucho menor, que incluso podía contar con sus dedos y que al mismo tiempo se podían desvanecer tal cual castillo de arena ante el poder de una ola del mar: sin hacer ruido ante su colapso y sin dejar el más mínimo de los escombros. El consuelo de tal comparación, era que esa arena que había formado el castillo no se había destruido, sino que estaba en alguna parte del basto océano. Tal vez sin poder ser reconocida nunca más como una construcción sublime, pero aún permanecía existiendo. Aunque fuera como un simple bulto, o inclusive como un pequeño grano de arena. Seguía clamando de su existencia con valentía, aún cuando estaba a tientas en un lugar completamente desconocido y sin un fin aparente.

Ella pensaba que lo mismo pasaba con las personas. Gente llegaba, formaba lazos y al final todo quedaba esparcido ante las aguas de la vida, sin un peso aparente pero con la fuerza suficiente para atarte a la realidad.