viernes, 6 de junio de 2014
Lilith
miércoles, 7 de agosto de 2013
El universo en el ser
Hace tiempo que no miraba el cielo nocturno, el le temía, pero no por su sublime belleza capaz de cautivar hasta al más duro de los corazones, le temía por su inmensidad. En ese momento que posaba sus ojos ante ese fondo color azabache con incrustaciones de diamantes se percataba que su existencia era demasiado pequeña e inclusive mísera, pero que pertenecía a un todo colosal. Ese todo no sólo le quedaba demasiado grande, también estaba lleno de excesivas trivialidades vacías. Por eso le incomodaba, prefería mantener la cabeza agachada, viendo el suelo que sólo se encontraba a sus pies.
Pero el no se daba cuenta que eso que llamaba trivialidades realmente son oportunidades con un trasfondo incapaz de ser explicado en una sola palabra. ¡Tampoco se daba cuenta que el mismo es polvo de estrellas! Que en un tiempo sus moléculas formaron parte de otros organismos y que en su muerte seguirá el ciclo, será fertilizante para la tierra que le dará nutrientes a otros seres que tal vez alcen sus alas sobre aquel firmamento que el consideraba demasiado sublime para pertenecer en su lienzo.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Asfixia discreta.
Deja tu alma flotar en un lago, ignora el alboroto de los peces y el tacto de las ondas del agua al chocar contra tu cuerpo. Tu mente no se turbara más ante la disputa y el prejuicio, logrará apreciar una belleza incorpórea ante los ojos de otros y verá colores desconocidos inclusive para la propia naturaleza. Pero cuidado, te puedes ahogar sin siquiera darte cuenta.
Tal vez tu naturaleza humana pese más de lo que crees y te hundirá hacía las profundidades. En tus ojos no se expresará deseo alguno, no obstante una sed inmensa te carcomerá lentamente, una sed de las pasiones que la perfección y la quietud desprecian y que ni el mismo lago entero será capaz de saciar.
martes, 21 de diciembre de 2010

domingo, 28 de noviembre de 2010
À bientôt
Llegó la hora, los guardias te llevaron mientras yo solo podía observar. Cada segundo paso más insoportable que el anterior; el oscuro clima y las manos temblorosas que me sostenían no ayudaban a mi desespero.
El olor de tu carne chamuscada prosiguió del relampagueo de luces y de tus gritos agonizantes. Comprendí que era mi turno de marchar, me zafé de aquellos brazos y salí corriendo hacía la tempestad sin consuelo.
Adieu mon grand amour.
Exécutée
Aun sabiendo la verdad, me aferre a esa piadosa mentira. La muerte venidera llegó con más fuerza y dolor del que esperaba; la verdad echada en cara y el olor de mi carne quemándose fue lo último enmarcado en mi fin inevitable.
Adieu mon cher petit.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Madness

¿Te gusta el color del que me eh teñido?
¡Mira como brota! ¡En montones!
¿Por qué me miras de esa forma? Tu me dijiste que te gusta el color carmesí ¿no?
END