jueves, 21 de julio de 2011

Sometimes I feel that I'm not here and then I ask me, where fuck am I?

domingo, 3 de julio de 2011

Hay momentos en los que dejar de sentir se convierte en una idea ilusoria, y es cuando la tristeza albergada emerge de una forma desesperada, como si el estar en mi interior fuese una tarea asfixiante. Entonces me riñe, me grita y me reclama sobre mis malas decisiones, sobre dejar de intentar tomar tu mano, sobre sonreír cuando quiero llorar, sobre cada sentimiento erróneo que tengo, sobre mi propia existencia.

El ciclo comienza de nuevo; la tranquilidad regresa y me dice que no pasa nada, que todo estará bien, que solo debo dejar al tiempo. Me impaciento nuevamente, el dolor se aproxima. Impido a mi ser sentir pero todo se repite.

jueves, 30 de junio de 2011

P. 238

Había existido algo así. Pero ¿cuándo fue? Él ya no puede remontarse hasta aquel tiempo. Pensó que los recuerdos eran como sueños, eran como la sombra de las nubes que proyectan unos rayos de sol cambiantes.


P. 234-235

― Pero eh sido yo quien ha propuesto escapar, ¿no es cierto?

Saeko repuso entonces con sinceridad:

― No te reconocía

― ¿Y ahora?

― Ahora sí sé quién eres.

― ¿Y quién soy?

― La persona que siempre eh estado buscando

Era la respuesta que él estaba deseando oír, pero, a pesar de ello, le dio la impresión de que ella lo esquivaba.

― Pues me has encontrado

La isla iba empequeñeciéndose a sus espaldas. A lo lejos, el cielo y el mar, cubiertos por la bruma, se fundían en una luz lechosa. Un poco después, con un tono de voz familiarizado con el silencio, Saeko dijo:

― No lo olvides, ¿eh?

Él se volvió. Captó la mirada de ella.

― No olvides que te buscaba. Que vivía buscándote. Acuérdate, siempre, de esto ―añadió con una voz que sólo fue perceptible durante un instante fugaz.


El sonido apacible de la lluvia es fácilmente acallado por el ruido de la humanidad.

¿Puede la lluvia arrastrar mi ser?

Deseando su contacto estoy, con la falsa y aterradora sensación que me lleve con ella. Las salpicaduras solo llegan a mis piernas, pues bajo un techo me encuentro aun cuando mi cuerpo entero desea estar bajo aquel torrencial capaz de limpiar por completo mi ser, pero al mismo tiempo capaz de terminarlo de hundir.